Cada uno de nosotros éramos una empresa y teníamos que venderle un producto a una multinacional, teníamos que convencer de que nos comprasen a nosotros en vez de a otros.
Y aunque esto parece fácil cuando se lleva a la práctica es más complicado de lo que parece. Para que salga bien se necesita tiempo, dedicación y trabajarlo mucho. Hay que ser muy conciso a la hora de elegir la presentación y sobre todo la conclusión ya que será esa última frase con la que se quede la gente, por eso tiene que impactar y ser clara.
Esta práctica ha sido muy útil porque hay muchas veces que creemos que sabemos pero en realidad no sabemos ni la mitad. Y te das cuenta que sin prepararse no puede salir una buena presentación.

