Situación: Jorge
y Alex son amigos desde la infancia. Un viernes cualquiera, al salir de clase,
Jorge intenta convencer a Alex de que vaya a la fiesta esa noche, a lo que a
Alex le sabe muy mal decirle que no porque tiene que estudiar y todos sus
amigos van a la fiesta pero Jorge no se da por vencido. Alex, tiene que
aprender a decir que no.
Jorge: Bueno pues nos vemos esta noche en la fiesta, ¿no?
Alex: No… No puedo ir Jorge, tengo que estudiar el sábado.
Jorge: ¿Cómo que no vas a venir?
Alex: No puedo, de verdad…
Jorge: Pero Alex, ¡¡Vamos todos!! ¡No puedes faltar!
Alex: Ya lo sé, me da mucha rabia, tenía muchas ganas de ir.
Jorge: ¡Por eso, vente!
Alex: En serio Jorge, el examen es la semana que viene y ni
siquiera he empezado, lo llevo muy mal.
Jorge: Alex, te va a dar tiempo de sobra a estudiarlo, es
una tontería y además, todos tenemos que estudiar.
Alex: Ya, pero ya sabes que a mi es una asignatura que me
cuesta mucho y tengo que echarle muchas horas.
Jorge: Venga, que si quieres el sábado quedamos y te ayudo.
Alex: De verdad Jorge sabes que te lo agradezco pero no
puedo, lo siento.
Jorge: Bueno pues nada, mañana nos vemos entonces…
Alex: Sí, pasadlo bien esta noche, ya me contaréis.
Jorge:
Vale, adiós…
Alex:
Adiós.
En situaciones como ésta, nos damos cuenta de lo mucho que cuesta decir que no a algunas cosas. Pero hay que saber que hay veces que no nos quedan más opciones que decir que no. Este caso es uno de los muchos que se nos plantean en nuestra vida diaria y hay muchas formas de negarse. No hay que dejarse llevar por las insistencias de los demás ni de la propia situación y hay que mantenerse firme a nuestra decisión.


¡Sigue siendo así! Los buenos amigos perduran!Bss.Cristina
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